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junio 30, 2020 | Por Claudio Vargas Rojas

La pérdida del olfato y su detección como herramienta clave para frenar la propagación de Coronavirus

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Desafíos de la industria de alimentos y sabores en el ámbito sensorial

La enfermedad por Coronavirus (COVID-19) es una pandemia en curso que se origina al este de Asia, extendiéndose rápidamente al resto del mundo. Esta infección es causada por el Coronavirus 2 del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS-CoV-2).

La enfermedad provocada por este virus se caracteriza por su transmisión de persona a persona mediante vía respiratoria, lo cual eleva su propagación a niveles alarmantes.

La Organización Mundial de la Salud incluye entre los síntomas más habituales y graves para COVID-19: fiebre, tos seca y cansancio. Otros síntomas que afectan a un porcentaje de los pacientes son: dolores y molestias, congestión nasal, dolor de cabeza, conjuntivitis, dolor de garganta, pérdida del gusto u olfato, siendo estos últimos aquellos con mayor prevalencia ante una infección viral, por lo que han sido altamente considerados para la realización de test alternativos al ya conocido PCR.

Pero, ¿por qué perdemos nuestra capacidad para percibir olores?

A partir de la información disponible actualmente, sabemos que el SARS-CoV-2 no ataca la mucosa nasal, como lo hacen otros virus, sino que al nervio olfativo, bloqueando las moléculas del olor, principal razón por la que en muchos casos clínicos se presenta pérdida olfativa total.

Existe buena evidencia proveniente de Corea del Sur, China e Italia de que un número significativo de pacientes con infección por Coronavirus comprobada ha desarrollado anosmia. En Alemania se informa que 2 de cada 3 casos confirmados de COVID-19 presentan anosmia. En Corea del Sur, donde las pruebas se han masificado, el 30% de los pacientes con resultados positivos han presentado anosmia. En el caso de pacientes asintomáticos, éstos pueden ser algunos de los portadores ocultos que hasta ahora han facilitado la rápida propagación del virus. Desafortunadamente estos no cumplen con los criterios actuales de prueba o autoaislamiento.

La detección temprana de anosmia ayudaría a identificar pacientes asintomáticos, quienes podrían recibir una mejor instrucción sobre el autoaislamiento. El desafío de la industria de alimentos y sabores en este sentido es ¿Cómo encontrar o identificar la anosmia?

Gracias al trabajo conjunto entre Ingenieros del área de Investigación y Desarrollo de la empresa ALFA Group e investigadores del Centro de Aromas y Sabores de la Pontificia Universidad Católica de Chile (DICTUC) se desarrolló un Kit Olfativo Rápido (KOR) para que un individuo reconozca aromas familiares en una banda de papel. El proceso se repite varias veces, con el fin de confirmar la fiabilidad del resultado. Esta prueba actúa mediante la evaluación de 6 aromas cuidadosamente seleccionados, entregando el estado olfativo de los usuarios.

El Kit Olfativo Rápido (KOR) está orientado a ser un test rápido para detección de anosmia o hiposmia en pacientes asintomáticos antes de ingresar a un centro de salud, centro comercial, empresas o cualquier lugar donde exista una alta concurrencia de personas, con el objetivo de reducir las posibilidades de contagio. Es económico, inocuo y fácil de implementar. Además, el procedimiento con el que se practica es simple, rápido y amigable, ya que se encuentra asociado a una plataforma web para la demostración (vía laminas digitales) a la persona que es sometida al test y posteriormente el registro de sus resultados se obtiene a través de la misma plataforma.

Si la persona no es capaz de reconocer ninguno de los olores, obtiene un puntaje equivalente a 0 (las puntuaciones son 0, 1 y 2), transformándose en sospechoso de portar el COVID-19. La prueba en ningún caso sustituye al ya conocido PCR (prueba confirmatoria). Ante esta situación, la persona debe adoptar todas las medidas de aislamiento social necesarias para evitar la propagación del virus aun cuando los síntomas convencionales no estén visibles, evitando así la denominada “transmisión sigilosa”, pudiendo aplicar los ya mencionados test de PCR de manera mucho más eficiente y selectiva para detectar la enfermedad en la población.

El proyecto se encuentra en fase de lanzamiento, y ya se han realizado las primeras distribuciones e implementaciones a nivel industrial, principalmente por el hecho de que las empresas buscan incorporar el Kit Olfativo Rápido (KOR) como una medida sanitaria más, a fin de disminuir la tasa de contagios entre los trabajadores. De forma paralela, el proyecto se encuentra en fase de validación mediante un estudio científico para la detección temprana de COVID-19, con el objetivo de evaluar la correlación entre la enfermedad por Coronavirus y la pérdida del olfato por medio de la realización del test olfativo en personas diagnosticadas o no con la enfermedad, pero que se hayan realizado el examen PCR.

El proyecto Kit Olfativo Rápido (KOR) es una alternativa para las múltiples medidas que está adoptando la industria, con el fin de disminuir los contagios entre la población. Hoy en día, la implementación y aplicación de estas medidas es prioritaria para las empresas, logrando instalar una aduana sanitaria en lugares de alta concurrencia tales como centros de salud, centros comerciales, faenas mineras, centros de abastecimientos, entre otros

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